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domingo, 7 de diciembre de 2014

Sarmiento y Cerati

  “Por aquí ya estuve/te largas a reír/pues con mi zoom/dame un zoom/luz, cámara y acción”. Así termina la canción “Zoom” de Soda Stéreo, cuyo video se filmó a mediados de los ’90 en el Planetario de Buenos Aires.  Y acá empieza el fútbol en Argentina, o al menos el primer partido del  que hay registros periodísticos, en junio de 1867, en lo que era el estadio del Buenos Aires Football Club, en una historia que une a ese deporte con el rugby, ya que el actual Buenos Aires Rugby & Cricket Club, “Biei”, fue la institución madre y hermana de ese primer equipo porteño de futbolistas.

   Gracias a un gran amigo y mejor persona, conocedor del mundo de los libros y jugador de Biei durante muchos años, Fernando López Llovet, supe de la existencia y pude leer “Tackle al tiempo”, de Roberto Schamun. En ese libro, el autor, socio del mismo club, recorre la larga historia de una institución pionera en tres deportes: rugby, fútbol y cricket. En este mismo terreno donde desde fines de los ’60 se levanta el Planetario Galileo Galilei, como una nave espacial olvidada por alienígenas en el medio de Palermo, rodó por primera vez una pelota de fútbol durante un partido del que hay constancia periodística. Y el rugby ya andaba metiendo la cola.

   Schamun cuenta que en las primeras décadas del siglo XIX, después de las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, algunos residentes británicos en Buenos Aires se agrupaban, más o menos informalmente, para jugar cricket, ese deporte del que los argentinos no tenemos mucha idea y que lo asemejamos al béísbol.  En 1861 le dieron encarnadura formal  a las actividades y fundaron el Buenos Aires Cricket Club.  Después de peregrinar por distintas canchas en Palermo, se asentaron en ese barrio, en lo que hoy es la esquina de Figueroa Alcorta y Sarmiento, por esa época una zona de arroyos, pajonales y palmeras.  Muy pocos años antes, esos terrenos habían pertenecido al gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas.

    El 8 de diciembre de 1864, es decir, hace 150 años, se inauguraba oficialmente el campo de deportes del Buenos Aires con un torneo internacional de cricket.  Schamun extrajo estos datos del libro de actas 1864-1868 de ese club, que se conserva en el archivo del Buenos Aires Cricket & Rugby Club, continuador institucional de aquel. Poco después, un decreto del por entonces presidente argentino, Domingo Faustino Sarmiento, traspasaría los terrenos de Palermo al Buenos Aires y la institución lo nombraría-no era para menos-  “socio honorario”.

  Ingleses como Thomas Hogg, J. Brookes y A.Brandshaw organizaron en ese predio las primeras carreras de atletismo con reglas modernas, en Argentina, en 1866. Thomas Hogg y su hermano James crearon otro club deportivo, el Buenos Aires Athletic  Sports, con sede en la calle Florida y que usaba el campo de deportes del Buenos Aires Cricket.  El 30 de mayo de 1867, según el libro de Schamún, los hermanos Hogg organizaron en Palermo un torneo con 13 actividades diferentes, con mucho público “especialmente femenino”.  Los apellidos de los ganadores de las distintas pruebas acentúan el color inglés de los inicios del deporte organizado en Buenos Aires:  Roberts, Jacob, Cooper, Smith, Howden, Simpson, Bennet, Jackson y Perry, entre otros.

La era del fútbol

  El Buenos Aires Cricket era una especie de hermano mayor del Buenos Aires Athletic, ya que los socios de las dos entidades eran prácticamente los mismos. Siguiendo esa dinámica, el ya mencionado Thomas Hogg y otros asociados crearon un tercer club, el Buenos Aires Football Club (BAFC), con sede en la calle Temple (actual Viamonte), y que iba a utilizar el predio del Buenos Aires Cricket para sus partidos de fútbol, toda una novedad en la época.

   El primer encuentro se iba a jugar en el barrio de La Boca, pero se suspendió por mal tiempo. Y, finalmente, el 20 de junio de 1867, socios del BAFC jugaron entre sí el primer partido de fútbol del que hay registro en Argentina, ya que la crónica del mismo salió publicada al día siguiente en el diario “The Standard”. Los equipos se diferenciaron usando uno gorras rojas y otro blancas.  De acuerdo a Schamun, ganó el equipo de Thomas Hogg, el del color rojo, por 4 a 0 y ese encuentro original duró….2 horas. Víctor Raffo, un profundo conocedor de la historia del deporte en Argentina, cuenta que Thomas Hogg y Walter Heald llegaron dos horas y media antes del comienzo del encuentro, adaptaron la cancha de cricket de Palermo para el fútbol, picaron pan, queso y cerveza en el legendario Café “Hansen”, que quedaba enfrente, y esperaron a que llegara el resto de los jugadores.
La era del rugby

  Por esos años, no estaban claramente diferenciados el rugby y el fútbol, y en ocasiones se jugaba una mezcla de ambos, En la propia Inglaterra, cuna de las reglamentaciones modernas de esos dos deportes, no estaban consolidadas las diferencias. En Argentina sucedía lo mismo y en de acuerdo  a “Tackle en el tiempo”, en 1874 los socios del BAFC adoptaron definitivamente el código reglamentario del rugby cuando jugaron el primer partido bajo esas leyes en un estadio en Flores. En paralelo, el fútbol fue decayendo entre los socios de Biei y los últimos partidos de ese deporte jugado por el club llegan hasta 1881.

  Pero el Buenos Aires Football Club había iniciado otra etapa, refundado en 1866 y concentrado en el rugby, mientras también seguía con vida el Buenos Aires Cricket, el club “madre” del anterior y, de hecho, dueño de los terrenos famosos de Palermo; el 20 de junio de aquel año, en Flores, se jugó otro partido de rugby entre dos equipos del club. Y nueve días más tarde, con refuerzos del Club Ferrocarril Sud, un representativo de los palermitanos jugó en Rosario con el Athletic de esa ciudad. Durante un puñado de años, los partidos del Buenos Aires se jugaban en ese Polo Ground de Flores, que regenteaba un religioso anglicano, el Reverendo Gybson Spilbury.

  En 1891 se jugó el primer torneo porteño de rugby, y el BAFC ya lucía el color azul en la camiseta, que identifica hasta hoy a BIei. En 1893 se decide dejar el campo en Flores y seguir con el rugby en el predio-ya entonces histórico-de Palermo. A fin de 1899, a instancias del BAFC, se creó la Unión del Rugby del Río de la Plata, y Buenos Aires fue uno de los 4 clubes fundadores, junto a  Belgrano Athletic, Lomas Athletic y Atlético del Rosario. Al año siguiente, con el fin del siglo XIX, Biei salía campeón por primera vez.

  Por esos tiempos, el club alternaba entre su campo y la cancha de Talleres de Remedios de Escalada, lo que no era extraño en la época, ya que las dos entidades habían sido fundados por ingleses. En 1915, cuando la Primera Guerra Mundial ya llevaba un año, Biei comenzó a  desgranarse, al irse varios de sus jugadores de rugby a pelear del lado del ejército británico, contra la alianza formada por Alemania, Austria y Hungría. Lyle Blarr, Bladgen, Clarke, Crawford y Rogers fueron algunos de los deportistas de Biei que murieron en esa guerra. Esas pérdidas hicieron que el club durante 1918 dejara momentáneamente de jugar el torneo porteño, por escasez de jugadores. Por ese entonces, los azules de Palermo tenían 89 socios.

    Con el tiempo, Biei se pudo recomponer. Cabe aclarar que el club ganó el campeonato máximo del rugby de Buenos Aires en 1900, como queda dicho, y en 1901, 1902, 1903, 1904, 1908, 1909, 1915, 1958 y 1959. En los 40’ sucedió algo clave: un incendio destruyó casi todas las instalaciones de esa cancha en donde se había jugado el primer partido de fútbol del que hay registros en Argentina. Al ser de madera gran parte del estadio, es simple imaginar cómo las lenguas de fuego lamieron al club en pocas horas hasta dejar gran parte en cenizas. Algunos aseguraron que el incendio fue intencional, y lo atribuyen a algún sector del peronismo que gobernaba al país en ese 1948.  Nunca se pudo comprobar ese rumor. Lo cierto es que por un decreto presidencial, se le sacaron esas instalaciones a Biei. Ante el nomadismo, por fin, los dos clubes sobrevivientes, el Buenos Aires Cricket Club y el Buenos Aires Football Club se fusionaron y dieron forma al Buenos Aires Cricket & Rugby Club.

   Biei consiguió un predio en Don Torcuato, que usó muchos años; luego construyó otro en San Miguel, que llegó a alojar un estadio muy grande en donde jugaron Los Pumas en varias ocasiones. Y hace pocos años recaló en San Fernando, al lado del Virreyes Rugby Club. A nivel rugby, los azules siguen en la máxima categoría del rugby porteño, aunque no siempre cerca de la punta. Pero esa es otra historia.

  La del predio de Palermo era la principal. Y una tarde 
de primavera, con el Planetario de fondo, leo en el monolito blanco, instalado en 1934, que recuerda que allí se jugó el primer partido de fútbol en Argentina y las primeras veces de otros tantos deportes. Y fue un día como hoy, 8 de diciembre, pero hace 150 años, cuando se inauguró el predio, originalmente para jugar cricket. Ahora las estrellas del fútbol titilan en otros estadios y las otras se pueden ver en el Planetario y,cuando las nubes lo permiten, en el cielo.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Porteño casi cruza el disco...

“Y cruzaron el discoooo…”decían los relatores de turf cuando todos los caballos atravesaban el lugar que indicaba el final de la carrera.  Hace 117 años, el domingo 6 de octubre de 1895, un potrillo denominado“Porteño”ganaba una carrera en el hipódromo de Palermo, y un grupo de pibes que había apostado fuerte a las patas del caballo, habrá saltado de alegría por la plata ganada que seguramente, horas después, se escurriría en cerveza, vino, y las otras atracciones de la noche, en algunos de los bares de la época.  También el dinero serviría para comprar pelotas, camisetas y demás cosas necesarias para darle más vida al Club Atlético Capital, que habían fundado el 28 de julio de ese año, justo después de otra carrera en la que el potrillo había salido último. El caballo les dio revancha y en homenaje rebautizaron a la institución como Club Atlético Porteño.  Que por estos días estuvo a punto de haber ascendido al Grupo III de la URBA y que tiene una de las historias más queribles del rugby local. Ya de por sí, que aquellos pioneros hayan apostado de nuevo a un potrillo que había salido último, marca una tendencia.

 Cuando “Teño” cumplió 100 años, la Comisión Directiva del club imprimió un folleto conmemorativo; allí se confirma que los fundadores eran descendientes de irlandeses y que tenían buena relación con un stud que alojaba al potrillo, que dio el batacazo en octubre al ganar una carrera a la que llegaba con fama de perdedor.   

  Como tantos clubes de la época, Porteño empezó por el fútbol, del que salió campeón en 1912 y en 1914, en una las ligas de aquella época. En 1912 superaron nada menos que a Independiente de Avellaneda en la final. Por aquellos años, Belgrano Athletic, CASI, Atlético del Rosario y GEBA también jugaban al fútbol en los campeonatos oficiales.  Porteño se mantuvo en Primera, de la época amateur, hasta 1928, y a los pocos años, cuando se instaló el fútbol profesional, dejó de practicar ese deporte y se dedicó de lleno al rugby.

   Durante más de 40 años, los colores de Porteño eran azul oscuro y blanco. Cuando a fines de la década del ’30, se integraron familias de franceses, cuenta la leyenda que quedaron establecidos como nuevos colores el azul oscuro, en representación de Francia, y el celeste, de la bandera argentina, para plasmar en ese símbolo el encuentro entre las dos nacionalidades. Otro dato exótico: el actor Maurice Jouvet, integrante del lote de franceses que se había sumado al club por esos años, representó con bastante éxito a Porteño en campeonatos de tenis.

  Porteño en la actualidad tiene su campo de deportes en San Vicente, bien al sur del Gran Buenos Aires, no muy lejos de la quinta 17 de Octubre, donde Juan Domingo Perón y su segunda esposa Eva Duarte solían pasar días de descanso. Pero el barrio de origen del club es Palermo, el mismo barrio donde quedaba (y ahora también) el Hipódromo donde corrió en 1895 el potrillo ganador. A pocas cuadras de ese lugar, Porteño tuvo durante muchos años su estadio, en el cruce la Avenida Valentín Alsina y Los Paraísos, en la zona de los Lagos de Palermo, cerca de la estación de tren Lisandro de la Torre, por entonces llamada “Golf”. El predio llegó a tener cancha de básquet y de tenis. Allí jugó al fútbol en Primera División, en una cancha con tribuna de cemento y obviamente al rugby, hasta que en 1945, las autoridades de la época le sacaron los terrenos al club.
    De ahí en más, peregrinaron por Llavallol, algún lugar no del todo definido entre El Palomar y Ramos Mejía, el Club YPF en Núñez (que desapareció a fines de los ’90), Regatas de Bella Vista, dos predios en Lomas de Zamora, regreso a Bella Vista, Campo de Mayo, otra vez Lomas y finalmente el destino actual, en San Vicente, en lo que habían sido una chacra en el Paraje Villa Fortuna.  El 23 de mayo de 1971, después de 26 años de nomadismo, inauguraron oficialmente el predio, con un amistoso ante Lomas. 

   Quizás pocos lo recuerden, pero Porteño se dio el gusto de jugar en Primera División en 1952, en donde ganó un solo partido, pero nada menos que al CASI, el 27 de abril.  Con los años, el CAP fue bajando y subiendo de categorías, y los últimos años se había estacionado en el Grupo IV.  Mientras, fue armando equipos de hockey sobre césped femeninos.

   Quien esto escribe, hace varios años, se contactó con gente del Porteño para conocer más su historia; así, el lugar de encuentro fue la estación de Lomas de Zamora, en donde el presidente por aquel entonces, Roberto Malter Terrada, después de cargar en el auto a su familia y varias cajas de hamburguesas y gaseosas para un tercer tiempo, fue el encargado del traslado al predio de San Vicente. Una vez ahí, sacó de un armario el folleto por los 90 años del club, que ilustra esta nota y que sirve para felicitar a Porteño por su historia, tan querible que quien esto escribe creyó por un momento que había ascendido...