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miércoles, 15 de junio de 2016

Fuera de juego. Crónicas sociales en la frontera del rugby, en manos de la gente....

 Rob, un neocelandés enamorado de Argentina; Jonatan, figura de Virreyes; Aurore y David, ella francesa y él argentino, ambos jugadores de DAOM; Luis, que tiene una increíble historia jugando para Stepinac; y Mónica, que no aparece en la foto, una de las pioneras del rugby femenino en el país...todos con "Fuera de juego. Crónicas sociales en la frontera del rugby", el libro hermano de este blog.....




viernes, 28 de noviembre de 2014

Musculosas

  Una francesa, de 29 años, licenciada en Administración de Empresas y con un posgrado en Marketing. Y una sanjuanina, 28 años, periodista deportiva.  Las dos se calzan la camiseta azul, blanca y roja de DAOM para representar al club del Bajo Flores en el torneo de rugby femenino de Buenos Aires.  Pero además tienen otra relación con las remeras: las dos acaban de lanzar la primera línea de ropa de rugby para mujeres.

  “En el mercado argentino de rugby no hay este tipo de productos para la mujer. El nicho es clave para que esto funcione. Queríamos ofrecer ropa que todas puedan usar”, cuenta Aurore, que trabaja en una agencia de turismo y, en la foto, es la chica de la izquierda. Las primeras prendas que lanzaron son musculosas y ofrecen nada menos que 19 modelos diferentes, en blanco, negro, azul o rosa claro. En su Facebook Desde el Touch se pueden ver las remeras, 

 Hay modelos que tienen estampada la frase “Sí, juego al rugby”, sobre dos siluetas ovaladas que se unen y otras que en la parte delantera dice “Cuclillas, tomarse” y en la espalda “Formen”, que son las tres indicaciones que dicen los referees de rugby para que comience un scrum. “Elegimos como colores el blanco y el negro porque muchas chicas son más clásicas, y el azul y rosa porque están de moda”, agrega Aurore.

  Yamila Salinas se presenta y cuenta que: “Hace 3 años vivo en Buenos Aires. Vine a trabajar y a estudiar Comunicación social en la UADE;  en San Juan había armado equipo de rugby, me vine acá, conocí a las chicas de DAOM.y me sumé. No pude dejar más al rugby”. Ella y Aurore son habitualmente titulares en el club tricolor, cuyas sedes están muy cerca de la cancha de San Lorenzo. En el rugby femenino es frecuente que cada equipo se ponga un apodo que lo identifica casi como la entidad a la que representan. Las jugadoras de DAOM se conocen como Las Panteras.

  Aurore, que actualmente se recupera de una operación por rotura de ligamentos, informa que ya vendieron bastantes remeras, en distintos eventos. Y que tienen planes para seguir expandiendo la marca, denominada “Desde el touch” cuyo logo es una imagen de una pelota de rugby que puede leerse como un par de labios, con una guarda de flores sobre la izquierda.  Mientras explica que ya dejó las muletas y que planea regresar con todo en 2015 a su puesto de medio scrum o medio apertura en Las Panteras, esta francesa nacida en Lille, tan argentinizada que cuando habla puede pasar por una chica de Flores creada por las palabras de Alejandro Dolina, dice: “Me gusta compra ropa, aunque no soy tampoco una mina que va todos los fines de semana al shopping, pero me  gusta estrenar ropa, y usarla con la onda del momento. Uso mucha ropa clásica para trabajar o salir, pero también uso mucho ropa deportiva, más cómoda Por eso también pensé en esta línea de musculosas”
.
   El rugby femenino en Argentina, si bien está mucho más rezagado que el de hombres y comenzó más tarde (en 1985n se jugó el primer partido en el país), tuvo un crecimiento enorme en los últimos años. A comienzos de la década, en Buenos Aires apenas existían 4 o 5 equipos (entre ellos Centro Naval, el último campeón, DAOM, Gimnasia y Esgrima de Ituzaingó y Almafuerte), y este año jugaron el torneo 14. Un cambio cultural y también una oportunidad comercial para “Desde el Touch”.

  Yamila Salinas afirma: “Soy muy coqueta, me gusta mucho vestirme bien, estar arreglada, me gusta estar a la moda. Y me gusta usar ropa deportiva porque voy al gimnasio, pero me interesa que la ropa sea femenina, cosa que no encontraba.” Ella concuerda con Aurore en que hasta ahora las prendas relacionadas con el rugby estaban pensadas únicamente para hombres. “De ahí surge la idea de que la mujer rugbier tenga su ropa para entrenar, ir  al gimnasio, y que se sienta linda”, agrega Salinas.


  Las Panteras de DAOM deben ser el equipo más llamativo de Buenos Aires, en el rugby femenino, por su presencia permanente de jugadoras de otros países. Por sus filas han pasado francesas, una canadiense, colombianas y una chica de Estados Unidos. Con un rendimiento deportivo en ascenso, ahora dos de sus integrantes, como Aurore y Yamila, buscan vestir al rugby femenino nacional, en una historia tejida entre San Juan, Francia y el Bajo Flores.

lunes, 10 de junio de 2013

Aurore


 
En la esquina de Guido y Ortiz, de frente a uno de los muros de ladrillos del Cementerio de la Recoleta, estaba el restorán “Lola”, lugar súper sofisticado,  en el que se congregaban empresarios, políticos y sibaritas, especializado en comida francesa. Allí, con vista a las cúpulas de las bóvedas de familias poderosas,  se ofrecían platos como magret de pato, paté de ave y  tournedos de lomo, y postres como créme brulée y crepe Suzette. “Lola” cerró sus puertas definitivamente hace pocos meses, y apenas quedan fantasmas y recuerdos de aquel restaurante afrancesado, nacido en 1985, el año de “Una luna de miel en la mano” y del primer partido de rugby femenino en Argentina.


  A pocos metros de lo que queda de “Lola”, sentada en un banco, hay una chica rubia de pelo lacio y largo. Lleva puesta una polera blanca sobre una remera negra, y jeans.

-Hola, ¿cómo andás?-,dice, en un castellano impecable.

  Minutos después, en un bar sobre la calle Vicente López, también con vista al cementerio, Aurore Bar, francesa de Lille, ciudad del norte de ese país, nacida en….¡1985! cuenta su historia.

  “En Francia estudiaba Administración de Empresas, y tenía que hacer una residencia en el exterior para recibirme. Ya había hecho un viaje en 2006 a Perú, Bolivia y Ecuador, y me dije: ‘Ya que lo tengo que hacer, lo hago en América Latina’. Encontré una pasantía en Guadalajara, otra en Caracas y otra en Buenos Aires, y terminé acá. Mis amigos franceses ya me habían dicho que era una ciudad muy linda, parecida a Europa en algunas cosas, pero con otras de América Latina”, dice, mientras se pide una Quilmes. “Me encanta la cerveza, soy del norte de Francia y allí se toma mucho y se sabe mucho de cerveza”, agrega.

  De fondo, Bob Marley. Una camarera va de acá para allá, haciendo slalom con porrones, daiquiris y cafés.  “Allá en Lille habíamos armado un equipo con amigas, en la Universidad. Un amigo que estaba lesionado, nos dijo: ‘Si quieren yo las entreno’. Éramos todas más o menos deportistas. Le dijimos: ‘Bueno, dale’, pero medio en joda. Y así empezó.  Pero se desarmó el equipo, porque yo me vine para acá, otra chica se fue a Singapur, y así…”

  Ya en Buenos Aires, quiso seguir con el rugby en su sangre. “Al llegar acá busqué un equipo de rugby femenino. Quería hablar mejor español, y conocer más a la Argentina, y cuando practicás un deporte entendés más la cultura del país. Busqué club y me acuerdo que cuando llamé a Ciudad de Buenos Aires, la persona que me atendió al teléfono, al darse cuenta de que era francesa, me dijo: ‘Ah, querés aprender las técnicas argentinas para enseñarlas en Francia’” (risas). Ese llamado había sido pocos meses después del Mundial de 2007, con los dos triunfos de Los Pumas sobre la selección francesa.

  Suenan los celulares, y los ringtones de chocan con las voces de las personas, de las copas y de los taconeos de la camarera que sube y baja las escaleras. “Así llegué a Arpías, el equipo de rugby femenino de Ciudad de Buenos Aires, en abril de 2008, y estuve hasta fines de 2009, cuando el equipo se disolvió.  Nos quedamos sin club, pero seguimos entrenando en los Bosques de Palermo, hasta que fuimos a jugar el Seven de Olivos. Ahí apareció un chico que jugaba y entrenaba en DAOM, y se ofreció a proponerle al club tener rugby femenino”.  Y así llegaron esa chica de Lille y sus compañeras de esa época al club del Bajo Flores, cuyos colores son los mismos que los de la bandera de Francia y que jugó en la primera división del rugby porteño a principios de los ‘70.

  Nacieron entonces “Las Panteras” de DAOM. Y siempre con presencia internacional.  “Sí, de Canadá y de Estados Unidos,  hay una chica colombiana….pero de aquel grupo original de Arpías que vino a DAOM quedé yo nada más”, recuerda Aurore. “DAOM nos apoya mucho, el presidente del club conoce el nombre de cada jugadora. Con los varones de la primera división también está todo más que bien”, dice. Ahora “Las Panteras” son 18, entrenan dos veces por semana en el club y juegan el torneo anual de la URBA que comenzó a principios de mayo.  Queda un nombre en el recuerdo: “Sí, Flavia Pugliese, la mataron hace dos años”, rememora Aurore, y cuenta que el 14 de julio se hará una maratón en la localidad de Villa Sarmiento, en homenaje a aquella jugadora de DAOM y en reclamo de justicia para ese crimen.

  Aurore juega de medio scrum (en la foto es quien pasa la pelota desde el suelo) y se sorprende por el crecimiento del rugby femenino en Argentina durante los últimos años. “Es impresionante, porque también están creciendo las destrezas de las jugadoras.”. ¿Y algo malo de Argentina? “Ah, sí, que los hombres sean chamuyeros mal”, afirma, mientras el bar comienza a llenarse de gente…