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miércoles, 5 de agosto de 2015

Buscadores de oro

Este espacio hoy es para Santiago Caviglia, que escribió una interesante nota sobre la selección argentina de quad rugby, que viaja a Canadá para disputar los Juegos Parapamericanos en Toronto. El artículo fue publicado en Anccom, la agencia de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA y la foto es de Laura Pasotti. Todo muy recomendable...

El quad rugby llegó a la Argentina en 2005, luego de una clínica realizada por jugadores de EE.UU en el partido bonaerense de Ezeiza. Este deporte, nacido en Canadá a fines de los ´70  y originalmente llamado “murderball” (balón asesino), es practicado tanto por hombres como mujeres que tienen distintos grados de cuadriplejia. En nuestro país son cuatro los equipos que lo juegan y en ellos se formaron los jugadores del seleccionado que del 7 al 15 de este mes intentarán acceder al podio en la máxima competencia continental para atletas con discapacidad.
Fernando Cañumil es jugador del club Tigre y también del equipo nacional. “Yo era buzo de prefectura y me accidenté rescatando a unos pibes que se estaban ahogando el 24 de diciembre de 2002”, cuenta. Muchos de quienes practican este deporte no habían tenido contacto con el rugby antes de sus lesiones. “Luego de rehabilitarme, conocí este juego en 2008 a través de un vecino que era cuadripléjico y lo practicaba. Y ya al año siguiente participé en mi primer torneo con el seleccionado”, agrega Fernando, que fue uno de los creadores de Tigre, nacido en 2009. Hasta entonces, había solo un equipo de quad rugby: Buitres, también de la Provincia de Buenos Aires.  Hoy, ya existen otros dos  equipos, Dogos de Córdoba y CILSA de Santa Fe,  mientras que en vías de desarrollo y consolidación están los representativos de Mar del Plata y Tucumán.
En lo que respecta a las competencias internacionales, la selección argentina participa oficialmente desde el año 2008. Hasta la fecha, nuestro país ha actuado en varios torneos internacionales con muy buenos resultados. Uno de los más destacados fue el Panamericano de Buenos Aires 2009, que otorgaba tres plazas al Mundial de Vancouver del año siguiente. Al competir con selecciones de mucha más experiencia y desarrollo, como las de EE.UU y Canadá, la Argentina debió disputar la última plaza en un mano a mano contra Brasil. El partido se disputó en el estadio del CENARD “Romero Brest”, a capacidad colmada, con un público que nunca dejó de alentar. Argentina finalmente ganó y se clasificó por primera vez a un mundial de esta especialidad.
Para poder jugar quad rugby, los atletas deben manifestar alguna discapacidad que afecte tanto miembros superiores como inferiores. La mayoría de los atletas tiene lesiones medulares, pero hay  otros deportistas con una amplia variedad de condiciones médicas. Los jugadores son clasificados según la funcionalidad en sus cuatro miembros, y se les asigna un puntaje que va de 0.5 (la funcionalidad más baja) a 3.5 (la más alta).
El juego es muy dinámico, con cuatro jugadores por equipo y con cambios ilimitados. Los conceptos que más toma del rugby son dos: el golpe (los choques) y el espíritu de equipo. Se juega en una cancha de medidas similares a las del básquet, con un balón muy parecido en cuanto a peso y tamaño al del vóley, en cuatro cuartos de 8 minutos cada uno. El objetivo principal es llegar con posesión de la pelota hasta la línea de fondo del equipo rival para anotar un punto.
La pelota debe ser picada al menos una vez mientras se traslada y hay una determinada cantidad de segundos disponibles para cruzar la mitad de la cancha y, luego, para anotar un punto. No se permite el contacto físico, pero si el impacto entre las sillas de ruedas, que a diferencia de las convencionales, son más robustas y especialmente acondicionadas para la práctica de este deporte.
Federico Menini es rugbier convencional, juega en la primera división del Club Manuel Belgrano y además es el director técnico de la selección argentina de quad rugby. “Yo entré a desempeñarme en el servicio nacional de rehabilitación, que trabaja con distintas organizaciones deportivas. Una de ellas es la Fundación Rugby Amistad, mediante la cual pude conocer y acercarme a los chicos del quad rugby. Al principio me acerqué por curiosidad, para saber de qué se trataba, ayudarlos a cambiarse, a dirigir los entrenamientos, también fui preparador físico del equipo”, explica.
Según Menini, hay grandes perspectivas del crecimiento de este deporte en nuestro país: “Hoy hemos evolucionado bastante, incorporamos tecnología en lo que respecta a sillas especiales que hemos traído desde Estados Unidos gracias a la ayuda del ENARD, el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo”.
En un futuro próximo, Menini espera que el deporte siga creciendo y pueda consolidarse a nivel nacional con la creación de ligas locales. En este sentido, Brasil es un modelo cercano a copiar, donde ya cuenta con la formación de una liga local y también ha recibido un gran impulso económico a partir de la proximidad de los próximos Juegos Olímpicos, en Río 2016.

El seleccionado argentino, que durante el año entrena tres veces por semana en la sede del Servicio Nacional de Rehabilitación,  debutará en los Parapanamericanos de Toronto el  sábado 8 contra Estados Unidos. Su segunda presentación será el domingo 9, ante Chile. La tercera fecha será contra Canadá, el lunes 10, mientras que el martes 11 se enfrentará ante Brasil. La quinta y última fecha será al día siguiente, con el duelo Argentina-Colombia. El jueves 13 se jugarán el partido por el quinto puesto y las semifinales, mientras que el viernes 14 se disputarán el encuentro por el tercer puesto y la final. “No es fácil que las personas con lesiones en sus cuatro miembros quieran practicar deportes. Se trata de gente que muchas veces se termina quedando en su casa, no sale por las barreras arquitectónicas que hay en la ciudad”.

El seleccionado argentino, que durante el año entrena tres veces por semana en la sede del Servicio Nacional de Rehabilitación,  debutará en los Parapanamericanos de Toronto el  sábado 8 contra Estados Unidos. Su segunda presentación será el domingo 9, ante Chile. La tercera fecha será contra Canadá, el lunes 10, mientras que el martes 11 se enfrentará ante Brasil. La quinta y última fecha será al día siguiente, con el duelo Argentina-Colombia. El jueves 13 se jugarán el partido por el quinto puesto y las semifinales, mientras que el viernes 14 se disputarán el encuentro por el tercer puesto y la final.


miércoles, 11 de julio de 2012

Oro

     Las Olimpíadas están a la vuelta de la esquina, y, como cada cuatro años, los medios, que sistemáticamente ignoran a casi todos los deportes menos al fútbol, básquet, tenis y poco más, esta vez sí se ocuparán de distintas disciplinas, empapados también con la ilusión de que alguna judoca o algún ciclista aporte una medalla para el país. En Rio de Janeiro 2016 volverá el rugby a los Juegos, en modalidad seven, y veremos qué sucede con Argentina.
   Hace 60 años, dos remeros, Eduardo Guerrero y Tranquilo Capozzo, ganaron para nuestro país la medalla de oro en remo en los Juegos Olímpicos de Helsinki. Precisamente Guerrero, al año siguiente de ese triunfo, comenzó a jugar al rugby en Deportiva Francesa, club con el que fue de gira a Europa en 1954 y del que luego fue entrenador. Remero, rugbier y...luchador de catch junto a Martín Karadagián, en el suculento libro de Daniel Roncoli El Gran Martín, aparece la siguiente historia protagonizada por Eduardo, que combina playas de Olivos, Deportiva Francesa, rings, vestuarios...:

   "Teníamos una troupe de amigos, para divertirnos, con algunos de los muchachos que estaban en el Luna Park. Era una troupe que funcionaba a espaldas de Martín (Karadagián). La llamábamos 'La troupe del Burro'. Nos encantaba ir a clubes, toda la ceremonia del viaje, vivíamos inmumerables anécdotas. Casi no ganábamos nada. Los líderes eran el primer Barba Roja, Alejandro Pirotta, que era un personaje. Él era un nene bien, de una familia bastante acomodada, un cajetilla que quería hacerse el ruso, que no hablaba bien el castellano, y era un jodón de novela. Tenía esa barba, esa contextura, ese cuello, y parecía una bestia. El otro era Luisito Gorrini, que era una figuria de la troupe de Martín. Éramos amigos del río, en Olivos. Ellos siempre cerraban el espectáculo yo aparecía como 'Guerrero' o 'El Guerrero', y hacía de bueno. Luchaba con el Porrudo Caruso, que era un tipo muy fuerte y me hacía pegar cada golpazo de novela, porque vos te entregabas y él no te iba: le tirabas un tackle y se corría. No te amortiguaba.
 
    Una vez, como yo iba mucho a Ramos Mejía porque con mi equipo de rugby, Deportiva Francesa, jugábamos ahí, en la cancha de la Ferretería Francesa, aparezco por los camarines y veo que todos empiezan a gritar, Karadagián especialmente: ¡¡Chevalier!, ¡Chevalier!". Yo miraba para atrás y no había nadie hasta que me guiñan el ojo y me avivo y voy hacia ellos. Martín me dijo por lo bajo: 'Te hago pasar por Chevalier, que hoy faltó y si falta alguno del programa de lucha no nos pagan. Hacete el gil'. Me hice el disimulado y una vez que los directivos del club nos dejaron solos en los camarines, me advirtió que Tenenbaum, que hacía de Chevalier, no podía llegar. 'Quedate tranquilo-me aclaró-, vos no te preocupés, yo te llevo'. Él ignoraba que yo sabía de catch y que luchaba en una troupe con muchachos que trabajaban para él, así que en el ring me empezó a dirigir para un lado y para otro hasta que yo le digo: '¡Dejáme!', y le hago tres o cuatro tomas y una patada voladora. Él se sorprendió y se puso contento. En un momento empiezo a cobrar y él a pelearse con el público hasta que de prontom enfurecido, me tira fuera del ring. Yo caí muy aparatosamente y desplomado, al pasar entre las cuerdas, y me di cuenta de que él pensó que me había golpeado mal. Hizo señas a un colaborador para que me asista y se fue haciendo grupo hacia los camarines, peleándose con la gente. Pero yo no tenía nada, estaba haciendo camelo. Así que subí al ring y empecé a buscarlo por un lado, por el otro. Hasta que le hago caso a la gente que bramaba y me voy corriendo para los vestuarios. Ahí la seguimos, empezamos a golpear con las palmas los armarios y de afuera pensaban que nos estábamos matando. Salió bastante linda la cosa y él quedó conforme.

  Y empezó a hincharme para que me sume a la troupe pero yo no quise saber nada. Él era muy vivo, muy astuto, muy piola; quería promocionarme, levantarme bien, el asunto de la medalla olímpica, para después romperme todo. Yo le dije que ni loco. Si quería, aunque me comiera crudo, le aceptaba un desafío, los dos en el ring, pero para nosotros, por amor al arte. Lo gracioso fue que al otro día del espectáculo me tocó jugar al rugby en Ramos Mejía y muchos de los chicos que habían ido al club a ver catch me empezaron a gritar: '¡Chevalier!, ¡Chevalier'. Y yo diciéndoles: 'Qué Chevalier ni Chevalier, yo no soy Chevalier...será un tipo parecido a mí."